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Las 10 canciones del verano de Spotify: letras sexistas y misóginas

El mensaje contenía términos difíciles de identificar, como chad o stacey, pero la referencia a Rodger no dejaba lugar a dudas. Su discurso no tiene nada que no hayamos visto demasiadas veces en las cloacas del patriarcado, pero la forma en que se expresa sí tiene una novedad interesante. A diferencia del discurso machista tradicional, los incel no expresan su misoginia desde la superioridad sino desde el victimismo. El desprecio y el odio hacia las mujeres no adquieren la forma de la afirmación de un género que se cree superior, sino la de un grupo social que se cree víctima. Los incel creen tener el derecho a exigir la atención, los cuidados y el deseo sexual de las mujeres, pero ese derecho se exige porque se consideran víctimas y creen que, como tales, la sociedad y, en concreto las mujeres, deben reparar su situación. Para lograrlo, alimentó un discurso victimista que presentaba a este grupo social como un colectivo oprimido, como una víctima de grupos de presión formados por mujeres, migrantes y minorías racializadas que habrían conseguido imponer sus reivindicaciones e intereses. La consolidación de este sentimiento identitario se produjo fundamentalmente en internet, especialmente en foros en los que los integrantes compartían opiniones e iban creando códigos propios a base de memes y términos nuevos. En siguiente paso fue el activismo en la red, que permitió la aparición de campañas de acoso salvaje, como la que vivió Zoey Quinn cuando su ex novio colgó fotos e información privada. Sin embargo, no se quedó ahí.

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En ellos, el autoproclamado «coach ejecutivo de habilidades sociales» ofrece consejos varios para «conquistar» mujeres. Cuenta, en uno de sus dos portales, que de angelito sufrió un accidente de coche que le dejó algunas secuelas físicas. Lo importante no es lo que boleta, si no cómo reaccionas ante ello». Así que, tras varias relaciones fallidas, se adentró «profundamente en este globo de la seducción», se comprometió, dice, a transformar a la gente en la mejor versión de sí mismos. Sus medios, sin embargo, han febril todas las alarmas de las organizaciones contra la violencia machista y desatado una secundada campaña en Change. Reyes enseña a no aceptar nunca un NO por respuesta. Para él, el rechazo es transitorio. Otra de sus enseñanzas fundamentales gira en torno al control dominante que los hombres heterosexuales deben tener en las situaciones y las relaciones.

'El seductor maestro'

Son temas cuyos ritmos pegadizos envuelven y, en ocasiones camuflan, letras llenas de misoginia. Sin embargo, es la tónica habitual de muchas canciones, tanto actuales como de hace décadas, que van desde el reguetón hasta el pop o el rock. Y el brete se agrava cuando los principales oyentes de estos temas son los jóvenes que, no solo bailan —o bailaban cuando el coronavirus no lo impedía— al son de estas rimas, estrella que también las escuchan en la intimidad. Nos creemos que solo educa a nuestros hijos aquello que le decimos las madres y padres o lo que reciben del colegio, empero no es así. En esta misma línea, el psicólogo gijonés Miguel Silveira ha detectado una tendencia «preocupante» entre algunos jóvenes a controlar los comportamientos, como la forma de vestir, de sus parejas, que suelen ser chicas «muy jóvenes, de entre 13 y 15 años». Va a ser mucho dañino», explica. El problema es que las composiciones musicales machistas «no pueden considerarse de manera aislada. Forman parte de otros discursos que refuerzan el patriarcado, como la pornografía». Algunas personas interpretaron que el Ejecutivo navarro estaba censurando esos temas; un extremo que no tardaron en desmentir para aclarar que simplemente se trataba de una actividad dirigida a los alumnos de secundaria y que tenía por efecto analizar las letras.

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